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30/01/2012

Caricias Ardientes/Capitulo 16



Sumary : Bailarina y totalmente entregada a su profesión, Isabella sufre una lesión que le impide subirse a los escenarios durante un largo periodo de tiempo. Por ello decide refugiarse en un pequeño pueblo para recuperarse de su lesión. Una vez allí contrata a un fisioterapeuta para que con masajes le ayude a fortalecer de nuevo sus piernas. Las manos masculinas, fuertes pero suaves, masajearon el cuerpo de Isabella, ese cuerpo ágil y perfecto que le permitía bailar como un hada. Isabella Swan se había encerrado en la magnífica fortaleza de su danza. Ningún hombre había podido traspasar la puerta hasta llegar a su corazón. Sin embargo, Edward Cullen estaba decidido a amarla como fuera. El contacto de su piel con la de él encendía chispas en Isabella, haciéndola desear con todo su ser que el masaje se transformara en una caricia, tierna y apasionada a la vez. Pero ¿cómo podría pagar el precio del amor?






* * * *


Capitulo 16


-Fue maravilloso. Cada vez lo haces mejor -susurró Isabella con voz lánguida.


Las manos fuertes la pusieron de espaldas y luego acomodaron las almohadas. Edward le dio un beso rápido en la punta de la nariz.


-Es lógico. Dos masajes al día desde que nos casa¬mos. ¿Crees que habremos alcanzado una marca mundial?


-Estoy segura. -Los ojos marrones brillaron. -Pero no por los masajes. -Isabella alzó la cabeza para pedir un beso más satisfactorio.


Era la quinta noche que pasaban como marido y mujer. Isabella ya estaba completamente establecida en la casa, y se preguntaba cómo podía haber sido feliz en otra parte. Edward la llevaba en brazos de habitación en habitación, y también por las escaleras, sin quejarse ni prestar atención a las constantes disculpas de Isabella por la molestia inevitable. Edward no la consideraba como tal. Dormir juntos en la cama que por tantos años no había compartido, era sólo uno de los muchos placeres que la vida les deparaba ahora.


Cuando el beso terminó por fin, Edward la escrutó con detenimiento.


-Mañana te sacaré a tomar sol. Estás pálida.


-Que sea en algún lugar privado -pidió Isabella con tono malicioso, al tiempo que bajaba las sábanas para dejar al descubierto los senos.


-¿Por qué? -preguntó Edward, suspicaz.


-Para poder tomar sol desnuda. No querrías que me quedaran las marcas de los breteles, ¿verdad? -Isabella le hizo una caída de ojos.


Después de inclinarse y colocar la boca junto al oído de Isabella, Edward murmuró:


-Si hiciéramos eso, terminarías sin tomar nada de sol, y yo con ampollas en la espalda. -Edward se echó a reír ante la expresión pudorosa de Isabella, consciente de que era simulada, y la besó con fuerza.


-¿Sonó el teléfono hoy más temprano? -preguntó Isabella casi sin aliento cuando Edward liberó su boca. Edward había quitado el teléfono de la habitación para que Isabella pudiera descansar una hora todas las tardes.


Sólo cuando él salía lo reconectaba al lado de la cama, para que estuviera accesible en caso de una emergencia.


-Llamó Barney.


-¿Y?


-Le dije que se fuera al demonio. Isabella se echó a reír.


-Lo llamaré mañana o pasado. Se ofende con facilidad.


A Edward no le preocupaba que Isabella fuera a llamar a su agente. Lo había convencido de que estaba resuelta a no bailar hasta que las piernas se lo permitieran, y sólo si otorgaba la debida prioridad a todos los otros aspectos de la vida. Todavía le faltaban unos días para poder empezar a caminar. No se estaban apresurando en nada.


-Andrew llamó para decirme que él, Ángela y Mandy hicieron dibujos de la boda para ti. El suyo es el mejor porque en el de Angela eres más alta que yo y Mandy derramó gaseosa sobre el de ella. -Ambos rieron. A Isabella le encantó el sonido que vibraba detrás de su oreja mientras Edward la tenía abrazada.


-Tus padres llamaron para decir que llegaron bien y para saber cómo estabas. -Edward le acarició el vientre con ternura. -Están muy perturbados ante la posibili¬dad de que no vuelvas a bailar. Tu padre me dijo en la boda lo orgullosos que siempre estuvieron de ti. Y así es, Isabella. Nunca lo manifestaron. Son falibles, como todos nosotros, y no podían evitar extrañarte, desear que vivieras más cerca de ellos y sentir rencor por lo que te había alejado.


Isabella apoyó los ojos cerrados contra la piel velluda del pecho de Edward, que quedó humedecida por las lágrimas.


-¿En serio te dijo que está orgullosa de mí? -Edward asintió. Con un esfuerzo deliberado, Isabella contuvo las lágrimas. Quería mirar hacia adelante, no hacia atrás. -Fue bueno verlos. Estaban felices de verme por fin casada. Y, por supuesto, se quedaron muy impresionados contigo. -Le dio un beso debajo del mentón.


-Mis padres, que casi no pueden creer que haya convencido a alguien para que se case conmigo, piensan que tú eres, o deficiente mental o una santa. Te adoraron desde el primer momento y me dijeron que eras hermosa. Me pareció una boda fabulosa, teniendo en cuenta que Angela y yo la organizamos en una semana.


-Fue una boda muy extraña, con la novia sentada durante toda la ceremonia.


-Y acostada durante toda la luna de miel.


Isabella le dio un empujoncito, fingiendo consternación. -¿Nunca piensas en otra cosa?


-No desde que te instalaste aquí.


Isabella se incorporó sobre un codo para mirarlo mejor mientras le pasaba los dedos por el abundante cabello. -Debo decir que ejercitaste de forma maravillosa la autodisciplina, al dormir en el otro dormitorio la semana antes de la boda.


-Creo que lo menos que merezco es la medalla de honor -bromeó Edward, pero luego la atrajo hacia sí para decirle-: Quería que nuestro matrimonio fuera inmaculado. Quería que supieras que te amo por mu¬chas más razones que por el efecto que produces sobre mi libido. Y temía lastimarte, como siempre desde que te conozco.


Edward bajó la cabeza para darle un beso suave en los labios, pero después de unos momentos, la caricia se convirtió en algo más intenso. Edward gimió contra la boca de Isabella.


-Pero ahora que es mi esposa, cuídese, señora Cullen.


-Tengo una desventaja terrible. Nunca podré escaparme de ti.


Edward se rió al rodearla con los brazos.


-Es bueno saberlo. Me costó convencerte de que te amaba.


Isabella le dio unos mordiscos tiernos en el cuello antes de hablar.


-Mi corazón y mi mente estaban en otra cosa. Me tomó tiempo desviar la atención. Y cuando te empecé a escuchar, lo que dijiste me asustó. Implicaba una exigencia tan grande para mí que no estaba segura de poder estar a su altura.


-¿Y ahora?


-Ahora, el amarte y hacerte feliz es el desafío más excitante que haya enfrentado en la vida.


Los labios de Edward se movieron con fervor contra la sien de Isabella.


-Te amo, Isabella.


-Te amo, Edward Cullen. -Isabella observó, intere¬sada, cómo los dientes de Edward atrapaban el dedo que ella le pasaba por los labios. -Edward, ¿estás seguro de que no estoy ocupando demasiado de tu tiempo en estas semanas de invalidez? No quiero que descuides tu trabajo.


-Estoy libre, salvo por la refacción en la casa de los Delgado, que está a cargo de obreros muy confiables. Yo los superviso. Los otros clientes que me han contra¬tado entienden que un hombre se quiera tomar unas semanas por su luna de miel. Además, no me atrevo a dejarte sola tanto tiempo. Podrías decidir llamar a ese joven masajista. Estoy seguro de que está ansioso por poner las manos sobre alguien con tu figura.


-Nunca fue un peligro tan grande como tú. Fuiste un verdadero descarado ese día. ¿Qué te llevó a actuar así? Edward dibujó una amplia sonrisa.


-Tenía que tocarte. Primero, para ver si eras real o sólo un producto de mi imaginación lujuriosa. Parecías tan etérea a pesar de las llamas que despedían tus ojos marrones... Después me poseyó una lujuria salvaje. Te que¬ría tocar toda. -Edward le pasó el bigote por el cuello. -Todavía no se me pasó.


Edward le dio un beso profundo, frotando la lengua de Isabella con la suya con un ardor cada vez más intenso. Toda la dulzura del amor por su marido brotaba de Isabella como si fuera a ahogarla. La muchacha se escapó del fervor de la boca de Edward y le hizo bajar la cabeza hasta los senos.


-Edward, Edward -susurró-. Te amo tanto que me da miedo.


Edward tuvo que luchar contra las manos que lo aferraban para poder mirarla.


-¿Por qué? ¿Por qué, Isabella?


-Porque podría perderte.


La expresión de Edward se enterneció. Le acarició los labios con el pulgar.


-No, nunca. No mientras dependa de mí.


-Hazme el amor -le rogó Isabella.


Edward no necesitaba una segunda invitación. Recorrió con los ojos cada centímetro del cuerpo que tenía frente a él. Isabella sintió el calor sobre su piel cuando le miró los senos y se detuvo en los pezones. Los dedos de Edward disfrutaron de la piel de Isabella. El cuerpo de ella respondió con generosidad. Los ojos masculinos bajaron al vientre y al ombligo. Edward la volvió a tocar, fascinado por la textura de su piel.


-Es adorable -murmuró al ver el triángulo que albergaba el centro del placer femenino.


-Tócame. -El pedido de Isabella era una declara¬ción de amor, al igual que las caricias íntimas de Edward.


-¿Aquí?


-Sí, sí, sí. Edward...


-Eres tan hermosa, tan delicada. Eres dulce. -La lengua de Edward humedeció los pezones. Luego la boca se detuvo en zonas de la piel que se derretían a su contacto, hasta que Isabella se sintió consumida de fiebre por su causa.


-Edward, déjame...


Edward contuvo la respiración, mientras un estremeci¬miento de placer le recorría el cuerpo. Recitó una letanía de palabras de amor, en tanto Isabella lo amaba sin egoísmos. Por fin, Edward se puso tenso por el esfuerzo de contenerse e imploró con voz ronca:


-Isabella, ahora o ... -La mujer dio la bienvenida a la cálida firmeza de su cuerpo.


-Ah, Edward, mi amor, mi amor. -Una boca ferviente buscaba los senos de Isabella, los besaba, los amaba. Los dedos femeninos aferraron los músculos duros de las nalgas de Edward, para que él no se guardara nada para sí. -Edward, yo nunca... un ginecólogo...


Edward levantó la cabeza, con los ojos ardientes de deseo pero también llenos de amor y comprensión.


-Dios mío, Isabella. Me había olvidado de eso. ¿Quieres que...?


-No, no -se apresuró a decir Isabella con una son¬risa radiante-. Tenemos un buen coreógrafo. Esperemos a ver cuáles son los próximos pasos.










Fin…







Espero hayan disfrutado de esta hermosa historia de Sandra Brown adaptada a los personajes de Crepusculo. Sin duda, un trama con un buen ritmo y un talento increible de Sandra.
Gracias por sus comentarios en cada capitulo.

11 Tu opinion es muy importante:

bell.mary dijo...

Al contrario gracias a ti Noe por compartir esta hermosa historia que dia a dia nos tenia atrapadas en su trama, ame cada capitulo de esta historia,ame el esfuerzo de Edward por hacer entender a una terca Isabella que habia algo mas que la danza y que no se terminaba la vida si ya no podia bailar y creo que al final lo entendio y sin dudas jamas olvidara el dia en que lo conocio........ Besos y gracias nuevamente por compartir tantas cosas con todas tus seguidoras...... Cuidate mucho.

paty dijo...

Hola me encantan los finales donde el amor rompe con todas las barreras que se le pongan enfrente gracias por tomarte el tiempo para adaptar esta historia me atrapo desde el primer capi y que te puedo decir del final maravilloso gracias por compartirla
saludos y abrazos desde México

Violet dijo...

aaahhhh!!! que hermoso final!!! me encanto y que mas podia pasar si ambos habian dejado claro que eran elumo para el otro. Este Edward tan obstinado en conquistar a Bella me encantoooo... lo unico malo fue el bigote!!! pero bueno ya quedamos que rasurandolo esta perfecto...
Gracias Noelle por tomarte el tiempo y el trabajo para acercarnos estas fantasticas historias!!

Laura dijo...

Hola Noelle mas bien gracias a ti x darnos la oportunidad de leer esta historia con nuestra pareja favorita!,
me gusto mucho esta historia al principio Isabella fue muy dura pero poco a poco Edward la conquisto con su gran amor muy lindo todo y ese final estubo excelente,gracias x todo saludos!!

nydia dijo...

Un millón de gracias por haber compartido con nosotras esta magnifica adaptación que nos volvio adictas y esperando siempre el proximo capitulo ,fue genial ,me fascino ....Gracias otra vez por siempre complacernos con maravillosas historias...Cuidate y besos....

melissa dijo...

Aww pero que hermoso final, me facinan los finales perfectos donde todos son felices, me facino la historia desde el principio Noelle, gracias por adaptarla al mundo de crepusculo y por compartirla con nosotras, me alegra que Isabella se diera cuenta que ahy mucho mas que la danza y que Edward siempre estuvo ahi para ella.
Mil felicitaciones a Sandra por la historia.
Saludos y besitos.

Anónimo dijo...

OMG, SE HA ACABADO Y ME HA ENCANTADO, GRACIAS POR COMPARTIR ESTA BELLA HISTORIA CON NOSOTRAS, ESPERO QUE NO NOS ABANDONES Y SIGAS ADELANTE CON OTRAS, CUIDATE, XOXO, LOQUIBELL

Leticia dijo...

wuau, muchas gracias por esta historia. Me gusto muchisimo y a pesar de que me da pena que se termine creo que el final fue genial.

cari dijo...

lindo final pero me ubiera gustado
leer lo d la boda osea no se saber como fue como estaban en ese momento pero lindo gracias x el cap nena aunq q sea el ultimo me deja triste =( pero feliz jajaj cuidate suerte y espero leer otra historia tuya nos leemos bye besitos

Lau. dijo...

Hola :)
Me encanto esta historia de principio a fin. No dejo de decir que este Edward, tan diferente a los otros, es en mi opinión el mejor, sin duda, aunque estoy de acuerdo que eso del bigote no me encaja del todo como sexy, no me lo imagino, la verda... En resumen, una historia preciosa. Me hubiese gustado que continuara pero todo tiene un principio y un final, y aqui esta el de esta historia.

Un besito. :)

Bella dijo...

Me ha encantado, sinceramente ha sido una buena adaptacion y bueno, me encanta que haya terminado asi, aun que comparto la opinion de cari, hubiese sido bueno saber como fue la boda, aun que con eso de que la novia estuvo toda la ceremonia sentada,hace utilizar la imaginacion :)
Bueno, espero poder leer pronto otra historia tuya... :)

Con Cario Bella_Jen.

Nos leemos :)

bella-lascosassolopasan.blogspot.com

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